“Siempre supe que quería hacer videojuegos”

20 octubre, 2015

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Valeria Castro

Valeria Castro

Eso es lo que dice el 99% de la gente que trabaja en la industria; lo que supongo me sitúa a mí en el 1% restante. Sí, siempre he jugado a videojuegos, pero no, no siempre supe que quería hacerlos. No fui un niño prodigio que programó su primera línea de código en la Commodore, ni la Spectrum, ni ningún otro ordenador con nombre guay de principios de los 80. Tampoco me pasaba el día dibujando robots y superhéroes. No. Yo solo jugaba y disfrutaba jugando. Jugaba hasta que mi madre me decía que no llegaría a nada en la vida si seguía jugando (muy irónico). Y así, mi ignorancia sobre el sector duró hasta que cumplí 20 años. Jamás lo olvidaré. El primer evento de videojuegos de mi vida. Fue entonces cuando lo supe: quería hacer videojuegos. Así que no, no sabía que se podía hacer juegos, ni sabía cómo hacerlos. Pero ahora sé. Y éste artículo va dirigido a todos aquellos que todavía no saben, porque me habría encantado leer un artículo como éste hace diez años. Porque me habría encantado leerlo hace uno.

Perfiles profesionales que se pueden encontrar en la industria del videojuego:

Programador. Dirás “¡éste me lo sé!”. Pues no. No te lo sabes. No te lo sabes porque, por suerte, es mucho más grande y complejo que lo que crees saber. Están los desarrolladores/programadores de juego, los back-end, IT/sistemas (tienen el poder en la sombra), programadores de mecánicas, interfaces, herramientas, programadores del motor…

Artista. “¡Los que pintan!”. Pues tampoco. Tenemos concept artist de escenarios, de personajes, de props, artistas 2D, modeladores, riggeadores, animadores 2D y 3D, diseñadores gráficos de interfaces…

Diseñador de juego. Se les conoce por ser los raritos que tienen las ideas originales del juego, pero su trabajo es mucho más arduo y vasto. Deben definir no sólo la narrativa del juego, sino las mecánicas del mismo, balancear la progresión, estudiar y entender a su público objetivo, etc. En definitiva, conseguir que todas las partes del juego encajen y formen un ‘todo’, único y especial.

Productor. Se les conoce por tener la culpa de todo a pesar de no hacer nada, pero en realidad son un pilar muy importante para el equipo (y no lo digo porque ésta sea mi función, claro). El productor tiene que planificar el proyecto de principio a fin, coordinar a todos y cada uno de los equipos para que se organicen y complementen, resolver cualquier problema que surja durante el desarrollo, impedir que los clientes/socios/inversores se vuelvan locos y, por supuesto, aguantar el chaparrón.

QA. Comúnmente conocidos como testers, se encargan del control de calidad del juego. Prueban todas y cada una de las mecánicas del juego y examinan los diferentes casos de uso para asegurarse de que no existe ningún fallo que pueda perjudicar la experiencia del usuario.

Diseñador de sonido. Tremendamente infravalorados en nuestro país. Se encargan de componer los temas principales y los efectos de sonido, de que el audio se integre con el estilo del juego, y de poner la guinda en el pastel para que el juego ‘conecte’ con el usuario.

Marketing. Sí, todos queremos hacer un juego tan bueno que se venda sólo, pero a veces toca poner los pies sobre la tierra y, con la cantidad de competencia que hay en el mercado actual, necesitas un equipo que te ayude a tener visibilidad, a investigar a la competencia, a analizar las métricas de tu juego, etc. Al fin y al cabo, si las grandes compañías invierten 3 veces más en publicidad que en el desarrollo del juego, será por algo, ¿no?

Evidentemente, en función del tamaño y necesidades de la empresa, se encuentran perfiles más o menos especializados. En Platonic Games, por ejemplo, al ser solo 2, subcontratamos artistas y audio designers, pero nos repartimos el resto de tareas (motivo por el cual no tenemos vida).

La oferta formativa española, a pesar de haber crecido bastante en los últimos años (especialmente en el sector privado), todavía deja mucho que desear. Esperemos que el estado se dé cuenta del potencial económico y social que está desperdiciando, y empiece a mimar a la gallina de los huevos de oro antes de que migre bien lejos.

Por suerte, en la actualidad disponemos de un sinfín de recursos que fomentan el autoaprendizaje. Si queréis hacer juegos, haced juegos. Id a eventos, conferencias, charlas y Meetups. A Game Jams. Uníos a grupos de Facebook y LinkedIn. A foros. Seguid a desarrolladores nacionales e internacionales en Twitter. Escuchad podcast. Interesaos. Moveos. Profundizad. Y, casi sin daros cuenta, estaréis formando parte de una de las industrias más apasionantes, solidarias y enriquecedoras (a nivel económico, sí, pero especialmente a nivel personal) del mundo.

Valeria Castro

Desarrolladora de videojuegos y cofundadora de Platonic Games

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