Las mujeres y los jóvenes, el futuro de la Europa rural

14 septiembre, 2016

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La presidenta de AMFAR ha participado en la Cumbre europea sobre Desarrollo Rural celebrada en Cork (Irlanda), organizada por la Comisión Europea

0009 Lola MerinoLa Conferencia Europea sobre Desarrollo Rural de Cork (Irlanda) celebrada en 1996 ha cumplido su veinte aniversario. En aquella cumbre se reconocía que el desarrollo rural sería una prioridad para las políticas comunitarias con el objetivo de frenar la despoblación, la desigualdad entre mujeres y hombres y fomentar el empleo, la igualdad de oportunidades y la preservación del medioambiente.

Veinte años más tarde, la Comisión Europea ha organizado una segunda Conferencia que ha culminado esta semana con la redacción de una nueva “Declaración de Cork” que contempla un total de diez aspectos claves para el futuro de las políticas de desarrollo rural de la UE.

Como presidenta nacional de la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, AMFAR, me enorgullece enormemente haber podido ser partícipe de esta Conferencia, en la que han participado más de 300 responsables de los 28 países de la Unión Europea, ha contado con la presencia de ministros de agricultura de la UE, representantes políticos y sociales, así como representantes sindicales y agrarios de todos los países miembros, y ha estado encabezada por el Comisario Europeo de Agricultura, Phil Hogan.

Asistir a esta cumbre tiene un doble valor. Por un lado, hemos llevado la voz de los casi seis millones de mujeres rurales españolas al cónclave sobre desarrollo rural más importante celebrado en los últimos veinte años, hemos defendido su papel en la agricultura y en la sociedad rural, y hemos abogado porque ellas, junto con los jóvenes sean protagonistas de nuestro futuro. Y por otro lado, la presencia de AMFAR en Cork, nos ha servido para vislumbrar todo el camino que queda por recorrer en materia de desarrollo rural en el contexto de la Unión Europea.

En este sentido, el Comisario Hogan fue el encargado de presentar la segunda Declaración de Cork que mencionamos antes. Un documento que recoge diez aspectos primordiales y que abordan la promoción del mundo rural, el fortalecimiento de las cadenas de producción y la viabilidad de las zonas rurales; la preservación y administración de los recursos ambientales y naturales; la acción por el clima; la mejora en el acceso al conocimiento y la innovación de la sociedad rural, así como la simplificación y mejorar de las políticas de desarrollo rural, especialmente en la asignación de fondos.

De todas estas conclusiones, me gustaría destacar algunas que considero trascendentales para las mujeres rurales españolas. En concreto, el que se refiere a la necesidad de evitar el éxodo rural, y a la fuga de mujeres y jóvenes de las zonas rurales. Para evitarlo, se hace necesario mejorar el acceso a los servicios, las oportunidades de empleo, así como el fomento del espíritu empresarial en nuevos sectores económicos.

Estos dos días de trabajo en Cork se ha debatido sobre este tema aludiendo al potencial de las zonas rurales, y a que éstas deben ofrecer soluciones innovadoras, inclusivas y sostenibles para los retos sociales actuales y futuros. Coincidimos en que las políticas rurales y agrícolas deben basarse en la dinamización de las zonas rurales promoviendo la diversificación económica, la inversión, la innovación y el empleo. Aspectos fundamentales para evitar el temido éxodo de las mujeres y de los jóvenes, pero también somos conscientes de que aún queda mucho trabajo pendiente.

Organizaciones como AMFAR tienen un papel fundamental en esta tarea. Somos las asociaciones de mujeres las que debemos facilitar la participación de las mujeres en todas las esferas de la sociedad. Ellas deben poder ocupar el lugar que elijan sin impedimentos, tanto a nivel formativo, profesional como personal.

En otro orden de cosas, en la Conferencia de Cork también se ha debatido sobre la necesidad de superar la brecha digital que sufren estos territorios y desarrollar el potencial que ofrece la digitalización de las zonas rurales. Desde AMFAR entendemos que todas las políticas deben promover la calidad de vida rural y satisfacer las aspiraciones de las mujeres y los jóvenes, que son la garantía del relevo generacional y por tanto, del futuro del medio rural español y europeo, y el acceso a la información y las nuevas tecnologías de la comunicación se hace imprescindible en este sentido.

Las empresas rurales, incluidas las específicas del sector primario, sea cual sea su tamaño, deben tener acceso a la tecnología apropiada, así como nuevas herramientas de gestión para obtener los beneficios económicos, sociales y medioambientales apropiados. Esto es esencial para el desarrollo de las habilidades necesarias en innovación social, en formación, asesoramiento y en la formación profesional. La industria, investigadores, profesionales, proveedores de conocimiento, la sociedad civil y las autoridades públicas deben trabajar unidos para explotar mejor las oportunidades y las acciones derivadas del progreso científico y tecnológico.

Para finalizar, me gustaría recordar que la Europa rural alberga a más de la mitad de la población de la UE y cubre más de tres cuartas partes del territorio, lo que nos ofrece una idea de la dimensión que cobra la Conferencia de Cork, y la importancia de que AMFAR haya formado parte de ella, siendo la única organización de mujeres rurales que ha participado en esta cumbre internacional.

Lola Merino

Presidenta de la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, AMFAR

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