La reina del tango

1 agosto, 2017

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Considerada la actriz argentina con mayor carrera internacional, Libertad Lamarque se sintió atraída por la actuación desde muy joven. Con siete años, realizó sus primeras representaciones en funciones a beneficio para los presos regionales. Fue así cuando interpretó pequeños papeles en obras como Las víboras, de Rodolfo González Pacheco; Los muertos, de Florencio Sánchez; y Madre Tierra, de Alejandro Berruti.

Libertad continúo presentándose en carnavales locales y desfiles llevados a cabo en plazas públicas y en 1920, se integró en el grupo de actuación llamado ‘Los libres’, con el que participaba en festivales del ámbito sindical en el que se desenvolvía su padre, un militante gremial anarquista.

A lo largo de su niñez, la familia de Libertad atravesó numerosas penurias económicas y no logró consolidarse en la clase media. Cuando contaba con 15 años, fue contratada por José Constanzó para realizar una gira por el sur de la provincia de Buenos Aires con una pequeña compañía teatral. Inicialmente se presentaron en el Teatro Argentino de La Plata, para luego proseguir por ciudades como Azul, Tandil, Bahía Blanca y Coronel Pringles.

En 1923, Lamarque le envió una carta al empresario teatral Pascual Carcavallo, propietario del Teatro El Nacional. En la misma, se ofrecía como actriz y exigía 500 pesos de salario mensuales en caso de contrato. Fue contratada para actuar en el Teatro El Nacional y llegó a participar en cerca de quince obras representadas, entre ellas Tucumancito, El botonazo y El gaucho negro. Además, Carcavallo le financió clases de teatro a ella y a varios integrantes del elenco. En 1925, Lamarque fue seleccionada para intervenir en la obra Fruta picada con Florencio Parravicini, que se estrenó para el príncipe de Gales con ocasión de su visita a la Argentina. Dos meses después, debutó en Radio Prieto y fue contratada por la empresa RCA Victor para grabar un disco. El 8 de septiembre de 1926, grabó sus primeros temas musicales.

En 1930 tuvo lugar su debut en el cine, cuando protagonizó el filme mudo Adiós, Argentina, de Libertad_LamarqueMario Parpagnoli. En 1931, fue invitada por la Municipalidad de Buenos Aires para formar parte de un concurso benéfico en el Teatro Colón. Ahí, fue elegida “reina del tango” por votación popular entre muchas otras cancionistas de su época. Y en 1932, realizó una gira por Paraguay y diversas provincias argentinas junto a músicos como Gregorio Rivero, Ángel Las Heras y Nicolás Ferrari.

A su regreso, participó en ¡Tango! (1933), la primera película sonora argentina, bajo la dirección de Luis José Moglia Barth. Su consagración como actriz melodramática ocurrió con El alma del bandoneón (1935), tras la cual fue contratada por José A. Ferreyra para encabezar Ayúdame a vivir (1936), La ley que olvidaron (1937) y Besos brujos (1938), que le dieron popularidad tanto en Argentina como en el resto de América Latina. De hecho, en Ayúdame a vivir (1936),  Lamarque decidió ser la argumentista de su próxima película ante la negativa de los autores del momento a arriesgarse a escribir para el cine sonoro.

En 1940, recibió el premio a la mejor actriz extranjera en Yugoslavia por su labor en el filme. Más adelante, se introdujo en el género de la comedia con Eclipse de sol (1942) y Romance musical (1946).

En esa época, durante el gobierno peronista (1946-1955), hubo un conjunto de artistas, entre ellos Lamarque, que tuvo dificultades para trabajar o que directamente no podía hacerlo, por lo que debieron exiliarse a otros países de América Latina o Europa. Lamarque se exilió en México, donde vivió hasta su muerte y desarrolló una amplia trayectoria cinematográfica, en casi cincuenta películas como Otra primavera (1949), Ansiedad (1952), Escuela de música (1955) y El pecado de una madre (1960). Ya en 1947, previo a su exilio, había protagonizado sus dos primeras películas mexicanas, Gran Casino y Soledad. En la primera, Lamarque fue dirigida por Luis Buñuel.

Posteriormente, participó en La loca (1951), donde fue nominada al premio Ariel, galardón al que volvió a ser candidata por su papel en Cuando me vaya (1953) de Tito Davison. Una película posterior, Ansiedad (1952), se consolidó como un exponente del melodrama musical.

Lamarque apareció también en Cuando me vaya (1953). En 1955, interpretó a una directora de orquesta y compartió cartel nuevamente con Pedro Infante en Escuela de música. Otras de sus actuaciones ocurrieron en Huellas del pasado; Otra primavera, por la que fue nominada al premio Ariel; y La mujer X.

Posteriormente, Lamarque se introdujo en la comedia con Mis padres se divorcian (1957) y La cigüeña dijo sí (1958). En 1960, retornó ocasionalmente a Argentina para filmar Creo en ti.

Durante la década de 1960, protagonizó un filme en España, Así era mi madre, y encabezó un espectáculo teatral en Argentina, Hello Dolly!, que tuvo una amplia repercusión. Además, sus variadas presentaciones en gran parte del continente americano le valieron el apelativo de “la novia de América”. En 1972 y 1978, Lamarque realizó sus últimas dos apariciones cinematográficas argentinas en La sonrisa de mamá con Palito Ortega y La mamá de la novia con Mercedes Carreras.

El resto de su carrera estuvo ligado al tango y al medio televisivo, en el que participó en varias telenovelas. Sus memorias fueron publicadas bajo la editorial Vergara en 1986.

Hacia el final de su vida, obtuvo importantes premios y reconocimientos en diversos países, entre ello, fue homenajeada en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián en 1989 y en 1996 fue reconocida en la décimo segunda edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

También recibió el Caesar Awards otorgado por la Asociación de Teatro Americano a los artistas latinoamericanos en la ciudad de Los Ángeles y se colocó una baldosa con su nombre en la vereda del Latinstar en Miami. Además, fue designada Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires en 1990 y Personalidad Emérita de la Cultura Argentina en 1995 y recibió el premio Ariel de Oro por su trayectoria. Finalmente,  en 1998 fue designada como Asesora ad Honorem por la Secretaría de Cultura.

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