Crecer con liderazgo

23 septiembre, 2017

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Asesorar, escribir  o  aconsejar sobre cómo posicionar al líder en una estrategia de crecimiento empresarial desde la más pura teoría de management es relativamente fácil. Algo más complejo es saber acompañar a este líder teniendo en cuenta el momento actual de su empresa, tanto de los recursos y elementos materiales, como del equipo de personas con los que afrontará este crecimiento.

Ana-Herrero-4Se nos dice que vamos saliendo de la crisis, parece que para unos sectores más que para otros, la economía mejora y la actividad empresarial comienza a arrancar. Son las pymes las que poco a poco van recibiendo propuestas aceptadas, ganando concursos públicos y viendo claramente como al aumentar la  actividad comercial se posibilita la presentación de nuevos presupuestos que consiguen tener cada vez mayor probabilidad de éxito.

Y es en este crecimiento casi inesperado cuando la empresa, su gerente, su propietario, en definitiva su líder, decide maximizar la rentabilidad y la productividad de todos los recursos que tiene a su disposición teniendo presente que la tesorería anda ajustada y se quiere correr el menor de los riesgos con la banca.

Al principio funciona el “líder orquesta”: ya sabe tocar afinadamente y este tiempo atrás le ha permitido  crear melodías dignas de ser escuchadas… Pero esto ya no es suficiente. Aseguraría que los elementos materiales siguen vigentes, son los que con más cariño se han mantenido y actualizado, pero, ¿y lo intangible? ¿Y el equipo de personas que ha permanecido durante este periodo tan complejo?

Pues bien, hoy centraré mi atención en la figura del líder, en ti que decidiste que tenías que continuar obteniendo la fuerza y el empuje de tus propias fuentes motivadoras y mantuviste como eje principal el ‘para qué’ de tu trabajo en todo momento; hoy me siento a tu lado, y como si fuera una de mis sesiones de trabajo, me atrevo a dejarte estas recomendaciones que te pueden facilitar ese periodo inicial de crecimiento en el que te encuentras.

  1. Ten la claridad suficiente para ver hacia dónde quieres focalizar tus esfuerzos en esta fase en la que estás ahora. Perfila tu estrategia y pon el foco en ella.
  2. Ahora más que nunca, ten presente los valores y las motivaciones que te han traído hasta aquí. De esta forma, sabrás todos tus ‘para qué’; ello te llevará directamente a conocer con claridad lo que no quieres que permanezca o lo que no quieres que llegue al proyecto que estás trabajando desde hace años. Hablamos de valores, misión, visión y cultura empresarial.
  3. Afianza al equipo que tienes, genera confianza, estudia sus perfiles y desarrolla una estructura compacta a tu alrededor. Todos ellos serán tu mano derecha y la base para acoger a nuevos trabajadores y/o profesionales que permitan seguir produciendo y/o dando servicio.
  4. Mide bien la productividad de cada una de las personas que están a tu lado, maximiza sus capacidades y sus talentos en las funciones y tareas para la que son los mejores.
  5. Mira con temple y con distancia los nuevos pedidos y valora con prudencia las necesidad de nuevas contrataciones.
  6. Es en este momento cuando debes poner a funcionar tus máximas competencias como gestor de personas, evaluando qué vía de incorporación te interesa más en función del trabajo a desarrollar y de los clientes a atender. La externalización, el trabajo temporal, la contratación directa por proyectos, la contratación de servicios a profesionales son opciones que permiten crecer con cautela y posibilitan poder afianzarlo, generando así empleo estable. Te recuerdo que en la elección que hagas estarán presentes las claves que dan sentido a lo que haces y ellas te ayudaran a alinear a la estrategia y al negocio las nuevas incorporaciones.
  7. Por último, pon a funcionar todas esas competencias genéricas que debes tener como líder: planifica, organiza, comunica, delega, haz seguimiento, soluciona conflictos, negocia, facilita el trabajo en equipo y cuida de la motivación de cada una de las personas que te acompañan. No olvides dar reconocimiento y felicitar por los logros conseguidos y, si es posible, compensa económicamente.

Estas pautas facilitarán acoger un crecimiento controlado, posicionando al negocio a sus recursos materiales y dando el espacio y la importancia necesaria al equipo humano que acompañará en este crecimiento.

No tengas miedo, sé consciente y asume la realidad que tienes, genera confianza y sentido de pertenencia en tu equipo y da el paso desde el seguimiento y el control. ¡Aseguro que te irá bien!

Ana Herrero

Directora en Andalucía de Montaner & Asociados

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